miércoles, 18 de abril de 2012

Hellion. Una historia efìmera...



Hellion, 1983: Ricky Medina, Mario Ian, Marcelo 
 Michell y Sunny Tinaro
Al comienzo de la década del 80, para una banda absolutamente ignota, grabar un disco era poco menos que un milagro y más si estamos hablando de heavy metal. Apenas Riff podía disfrutar de semejante privilegio y lo de V8 recién estaba germinando, como para todavía creer en lo que la banda de Iorio terminaría generando.
Hellion había comenzado allá por 1982, cuando el guitarrista y principal compositor Marcelo Michel, comenzó a darle forma a lo que en un futuro sería el único disco de la banda. Con el tiempo se incorporaron el cantante Mario Ian, quién a la vez se haría cargo de las letras y posteriormente cerraron filas con el bajista Sunny Tinaro y el baterista Ricky Medina.
Luego de una serie de ensayos (donde llegaron a compartir sala con V8), Hellion se encuentra con la posibilidad de grabar su álbum debut a poco más de un año se su formación, algo absolutamente impensado para la época. Lo curioso del caso es que al momento de la edición, la banda todavía no había hecho presentaciones en vivo.
El sello independiente  PAM, fué el encargado de producir el disco, que fué grabado en  Septiembre y Octubre de 1983 y editado en el segundo semestre del año siguiente.
Marcelo Michel, en Julio de 1984, declaraba a la Revista Kiss :"Grabamos en 138 horas en los estudios privados de Sandro. Una vez terminada la mezcla, me puse a trabajar con el arte de tapa, para el cual un dibujante se encargó de diseñar el logo. Por suerte, hasta el momento la aprobación es unánime. A todos les ha gustado el disco".
Cuando la placa vió la luz, fué una verdadera sorpresa. Acostumbrados a  producciones pobres, tales los casos de los inicios de Riff, ó los mismísimos V8, Hellion había logrado un mejor sonido a la hora del balance final, que sin ser una maravilla, estaba un par de escalones por sobre los citados, en lo que a produción se refiere.
Una vez editado, el grupo decide salir a presentarlo en lugares poco comunes para el público del metal. Las presentaciones en discotecas de la Capital Federal, tales los casos de Bwana, Mirage ó Skylab no fueron muy bien vistas por el grueso de los metaleros de la época. Esto y la imagen de la banda, que difería claramente del estereotipo metálico, les jugó claramente en contra y a pesar del muy buen nivel del disco, que ademàs habìa recibido buenas crìticas, no podrían recuperar ese terreno perdido.
De todas maneras a fines de aquél 1984 tuvieron a posibilidad de telonear junto a los sureños de Factor RH a Barón Rojo en una de sus míticas visitas en el Estadio Obras Sanitarias. De más está decir que no la pasaron bien por lo anteriormente citado, más allá de brindar un show más que digno. En aquellos días, solían dividirse entre los que eran de verdad y los que no, en cuanto a la escencia del metal, y Hellion, claramente estaban dentro de la segunda opción, vaya uno a saber gracias al designio de quién ó porque. 
Un par de meses antes, Septiembre para ser más precisos, habían formado parte del mítico Festival de Primavera, realizado en las instalaciones del Club Atlanta, donde llegaron a presentar algún material que iba a ser parte del malogrado segundo álbum.
Para 1985 había una gira por algunos puntos del interior del país, que se cancela y es a partir de ese momento el comienzo del fin. De hecho jamás pudieron presentar el disco como ellos querían, salvo esporádicamente en shows como los que anteriormente cité. 
"Tuvimos muchos problemas con los socios de nuestro productor. Por ejemplo, jamás se nos liquidaron como correspondían las regalías por las ventas del disco, que tengo entendido fueron bastante buenas. Esa situación explotó después del show de Obras con Barón Rojo." , declaraba Mario Ian a la Revista Metal en Mayo del 85.
Para entonces las diferencias entre el guitarrista Marcelo Michel y el resto de sus compañeros, se había tornado insostenible, a lo que había que agregar los problemas legales derivados, en parte por lo que marcaba el mismo Mario. El bajista Sunny Tinaro: " Me parece que si no hubiera sido por los problemas dentro del grupo, podríamos haber seguido adelante. Sucedió que la banda dejó ser una banda porque habia un músico que era el portavoz de Hellion, que terminó por decidir en forma individual todo lo referente a la banda" .Tenemos que reconocer que parte de la culpa es también de nosotros tres que en su momento no supimos aclarar las cosas con Marcelo  frente al grupo", en clara alusión al guitarrista. Por su parte Ricky Medina corrobora las palabras de su compañero diciendo:"La arrogancia de Marcelo que dejaba ver en cada nota y reportaje que le hacían, poco tenía que ver con el pensamiento y el sentimiento del resto de los músicos, ni lo que era realmente Hellion como banda".
Indudablemente los conflicos internos fueron sin duda el desencadenante para la disolución de Hellion. En un último intento de remontar la situación, al alejarse Sunny Tinaro, éste es reemplazado brevemente por July Ruth, quién a posteriori formaría Alakrán junto al vocalista.
En la misma revista y a manera de descargo Michel decía: "Hellion tuvo una carrera efímera, pero eficaz, retirandose con dignidad, y habiendo mostrado un producto de calidad a nivel musical. Seis meses de inactividad, es demasiado y ahí además de los problemas económicos, surgieron las diferencias musicales. Yo siempre quise darle a la banda un mensaje e imagen definidas. Obviamente nunca entre cuatro personas las ideas van a ser iguales, pero no por eso hay que confundir a la gente. A mi me gusta que todo tenga muy buen nivel, la magestuosidad. El problema es que hay personas que confunden magestuosidad con arrogancia"
Y así fué como después de casi de un año y medio de carrera y con un dignísimo disco en la calle, Hellion desaparece de la escena definitivamente.
Luego de la separación, Mario Ian es el que logra construír una carrera ascendente dentro del genero, primero con Alakrán y más tarde formando parte de Rata Blanca, para luego con sus proyectos propios como Devenir ó Ian.
El violero Marcelo Michel intentò regresar al ruedo con su propia banda, llamada Attake
July Ruth, acompañó la travesía de Alakrán hasta que ya entrados los 90's acompaño a Pappo, hasta sus últimos días, tanto sea como solista ó en diversas formaciones de Pappo's Blues. 
En cuanto a Ricky Medina y Sunny Tinaro, poco y nada se supo de ellos, al menos públicamente en lo estrictamente musical.
Hoy, a la distancia, al menos en lo personal, lamento la rápida desaparición de una banda que tenía mucho para dar y que había dem.ostrado su valía en el primer y único disco editado.
En 1999 dicha placa se reedita en formato CD y más allá de algunas especulaciones de la época en cuanto a una hipotética reunión, no quedó más que es eso, un simple rumor.
Queda el legado de ese único registro al que en su momento, màs allà de las cualidades musicales se le endilgò el tener una de las portadas màs feas en la historia del rock argentino.




Arte original de tapa de 1983
Reediciòn, 1999 en formato CD
Hellion en vivo en Atlanta, Septiembre de 1984


Contratapa del vinilo original, parte de mi colecciòn personal

Afiche promocional de la ediciòn del àlbum

Lados A y B del vinillo
                                     




                                 






lunes, 2 de abril de 2012

A 26 años de Rock In Rìo 1985 - La Experiencia De Mi Vida - Parte 3 -


Imagen central del poster que nos regalaron con las entradas
A esta altura, llevábamos, aproximadamente 10 días en tierra pentacampeona. A duras penas podíamos creer las cosas que nos pasaban, tanto en lo que al Festival, se refiere, como a todas esas otras  que forman parte de las vivencias en vacaciones con amigos.
Mientras tanto teníamos claro que semejante sueño no sería eterno y tal como se fueron dando las cosas, manteníamos la esperanza en repetir las sensaciones.
Una noche volviendo a casa, decidimos pasar por la puerta del Copacabana Palace a ver que onda sin demasiadas expectativas. Extrañamente no había gente amontonada, simplemente un puñado de curiosos, mirando hacia arriba, donde estaba la lujosa terraza del hotel y de donde provenía  una música festiva, típica de esas que se escuchan en reuniones, donde sobra la gente. Había que descartar posibilidades, pero efectivamente nuestra intuición, una vez más no falló. Se trataba de una fiesta realizada por la organización, donde estaban la mayoría de los artistas.....Demasiado tentador.
No estábamos vestidos para la ocasión ni mucho menos, pero seguramente, no habría de ser una fiesta de etiqueta. Tal cual había sucedido los días anteriores intentamos utilizar nuestros mejores modales para traspasar esa puerta. Debo reconocer que los obstáculos a vencer no eran demasiados pero esta vez, no hubo suerte....Nos quedamos afuera. De todas maneras permanecimos un ratito más por si las moscas. En ese momento asoma alguien ofreciendo autógrafos, de todos aquellos que disfrutaban de la fiesta. En mi clarìsimo portugués le pregunté a que metalero tenía ahí, a mano, como para obtener alguna rúbrica , a lo que me responde..Scorpions... Fantástico pensé, y sin dudar me saqué la musculosa, con la esperanza de no volver a lavarla en mi vida, si la promesa del extraño se corporizaba y la firma de Klaus Maine, Schenker, ò Jabs
Pasaban los minutos y nada. De hecho, ya había asumido retornar a casa en cuero cuando el dealer (?) de autógrafos, me revolea por la cabeza mi remera, que cae hecha un bollo a mi lado. Casi con desperaciòn desenredè la musculosa, y lo único que veía era un garabato inentendible. Miré hacia arriba y el extraño eleva su pulgar sonriendo plenamente conforme con la tarea realizada. A los gritos logré preguntarle quién había firmado, y muy suelto de cuerpo me responde..Rod Stewart.. Yo te dije Scorpions, respondí...y la respuesta fue simple...cuando los busque ya no estaban....Debería creerle?. Es más, debería creer que era ciertamente el rubio cantante escocés quién había firmado? . Cuando volví a elevar la vista, el extraño ya no estaba.
Y sin mi contacto a mano, no tenía sentido seguir allí, así que comencé a ganarle terreno a la noche, calurosa, pesada rumbo a casa, con una vivencia más para compartir. Al cabo de unos días la firma había desaparecido tan misteriosamente como llegó. Se ve que no me importaba demasiado.
Mientras tanto la segunda fecha estaba cada día más cerca, así que al día siguiente decidimos, a última hora de la tarde, volver al Hotel. Esta vez no estábamos solos, ya que una de las amigas brasileras, que solíamos frecuentar (?) y que además tenían movilidad, la que usufructuamos a más no poder en esos días nos acompañaron con la cámara de fotos que nosotros no teníamos. En ese momento  algunos de los artistas de los primeros días, ya habían abandonado Brasil, entre  ellas Maiden y Queen.
Viernes 18 de Enero, noche previa a la jornada metalera del día siguiente, donde Whitesnake, Ozzy, Scorpions y Ac/DC habrían de estremecer Rìo de Janeiro. A sabiendas que era la ùltima oportunidad, decidimos volver al Copacabana, con la firme intención de obtener algún souvenir importante que sea una suerte de testimonio definitivo de nuestro viaje. Afortunadamente, el ingreso al Hotel fue relativamente sencillo, quizás como nunca antes, quizás porque esta vez decidimos encarar la misión un poco más temprano y casi no había fans en la puerta.
No sé si porque nos tenían vistos, si inspirábamos confianza, ò vaya a saber que bendición se había apoderado de nosotros, en ningún momento tuvimos restricciones para recorrer toda la planta baja, salir y quedarnos al lado de la pileta, disfrutando en silencio de nuestra suerte.
Serían algo más de las 20.00, cuando nos acercamos al Bar atraídos por un piano que sonaba tenue desde allí. Bastó llegar a la entrada del lugar para sentir las piernas como dos bloques de cemento... a escasos cinco metros Ozzy Osbourne, sentado al piano, jugueteaba con las teclas, mientras departía con John Sykes, cervezas mediante. Era verdad...existían... Ozzy era de carne y hueso y estaba ahí. Los dos minutos que duró la escena, es parte del disco rígido de mi memoria por el resto de mis días. Como pudimos, e intentando demostrar a los demás, que estas sensaciones eran moneda corriente en nuestra existencia, volvimos a salir, para sentir definitivamente que nada sería lo mismo desde ese momento. Girar la cabeza y ver llegar a Rudolph Schenker y a Mathias Jabs, quién dicho sea de paso venía con una de las mujeres más bellas que vi en mi vida, quién durante quince segundos se llevó toda mi atención. Sabía que era ahora ò nunca, y en un correcto inglés le solicité la foto de rigor al hermano de Michael, quién accediò, en principio de buena gana, pero al demorar el flash, empezò a impacientarse, lo que me puso sumamente nervioso. No podìa ni debìa perderme esa chance, y en mi tensa sonrisa dejaba entrever la situaciòn. Por suerte el flash iluminò la escena y esta quedò inmortalizada.
Sin saberlo ese flash habrìa de dejarme una sensaciòn  de derrota que perdurarà por siempre, más allà que no puedo quejarme por lo vivido, pero esa noche fue irrepetible y un par de momentos quedaron en la nada misma una vez que me entregaron las fotos.
Volviendo a la situaciòn y sin haberme podido recuperar, veo emerger la figura de David Coverdale, caminando hacia mì, efundado en una remera con la imagen de Mickey Mouse y un pantalón de vestir...Era EL momento..."Excuse me David...Can I take a photograph with you ? " exclamé sin perder la compostura ( al menos hacia afuera),  y el vocalista responde, cual Lord inglés..."Oh, Sure". Como pude me pare a su lado, y nuestra amiga brasilera gatillò, lo que en ese instante era la gloria misma. Al agradecerle, me responde con una sonrisa, siguiendo su camino. Podía morirme en ese instante que nada me importaría. De hecho no podìa reaccionar, petrificado en el lugar, cuando lo veo volver a Coverdale, pero acompañado por Ozzy !!!!!!!!!!!!!. Las dos leyendas juntas, la historia del hard y el metal, los mentores de la música que había decidido unos años antes para musicalizar mi vida, estaban ahì...frente a mì. En un momento deciden ponerse a charlar al pie de la escalera, si que nadie repare en ellos, salvo nosotros. Con una audacia inédita en mì, decidí volver a molestar al ex Deep Purple, y reiterarle el pedido de una foto, pero esta vez, en nombre de ambos. Sin dudar ambos se pararon detrás nuestro un par de escalones por sobre nuestra humanidad, y con una amabilidad que me emocionó accedieron a darme la chance de perpetuar el momento. Vera, nuestra amiga carioca apuntó y retrató, la que sin dudas es LA FOTO DE MI VIDA, más allà de la imperfección que significó apuntar fuera de foco y que la imagen resultare tal cual la ven. De todas maneras la emociòn del instante es tangible con solo ver nuestras miradas. Un nuevo agradecimiento tanto a Coverdale como a Osbourne, quienes se quedaron, como cualquier mortal ensimismados en una charla privada y sin intrusos alrededor ( excepción de  nosotros, obviamente ).
Juro que costó recuperarse, y no era para menos. En tan solo media hora, habíamos visto pasar frente a nuestros ojos parte de la historia viva del metal. De hecho un rato más tarde el batero de Scorpions Herman Rarebell salió a saludar a los estoicos metaleros que se habían agrupado en la puerta, provocàndo un mini escándalo, y una vez que reingresó, fui por su autógrafo, que poco y nada costó conseguir. No hice más que guardar el papel que una vez que levante`la vista, tenía frente a mi a Jake E. Lee, al que aprovechando que tenía una lapicera a mano le pedí que también me firmara. Debo reconocer que el guitarrista de Ozzy fue el más parco de todos los que me había cruzado ya que casi de mala gana accediò a firmarme.
Para poder volver a la realidad, decidimos hacernos a un lago y tomamos asiento en unos comodìsimos sillones en jardín del hotel. Era obvio que no podíamos comprender lo que estábamos viviendo, y casi de la nada misma. La providencia estaba siendo muy generosa con nosotros. No podíamos pedir más y todavía nos faltaba la frutilla del postre 24 horas más tarde. Pero eso será motivo del próximo post...

David Coverdale, Ozzy Osbourne, quièn suscribe y mi amigo Sergio
Jamàs olvidaremos (?) a nuestra amiga fotògrafa, por su buen ojo.

lunes, 5 de marzo de 2012

A 26 Años de Rock In Rio - La Experiencia De Mi Vida - Parte 2 -

Tal cual había prometido en la primera entrega, he aquí la segunda parte de aquella peripecia inolvidable que en el pasado mes de Enero cumplío 26 años.
Los días posteriores a la épica noche del 11 de Enero, transcurrieron acorde a un período de vacaciones entre amigos, con todo lo bueno y lo malo ( bah...hay algo malo, cuando estás en un país como Brasil, en semejantes circunstancias?) que esto implica.
Recuerdo, como un detalle pintoresco, el haber enviado una postal a mi familia, con una breve descripción de lo vivido en esos días, que llegó a casa, casi una semana después que yo arribara a Buenos Aires. Sin dudas una clara  de la vida pre internet...
En cuanto al tiempo, hasta donde recuerdo, no acompañó lo esperado, pero visto  a la distancia no importaba demasiado, sobre todo cuando nos pasabamos gran parte del día, en la puerta de Copacabana Palace, a la espera de nuestros héroes.
Pocas cosas en la vida habré de lamentarme, como el no haber tenido una camara de fotos acorde al momento y el luga ya que, sobraron momentos y anécdotas para inmortalizar, y tan solo un par de ellos pudieron ser registrados los cuales son los que se exponen en  esos posteos.
Apenas un par de días antes de aquella história primera fecha, con Sergio, mi compañero en la travesía del metal, sabíamos que estábamos ante una oportunidad única, y decidimos pergeniar un plan como para poder ingresar al hotel, cual si fueramos turistas. La primera diferencia la marcamos, al acudir al Copacabana, discretamente vestidos, lease por esto: musculosas, joggings,  sandalias, todo lo contrario al ejército metalero que purgaba por acercarse a nuestros ídolos, enfundados en cuero, botas, muñequeras y un arsenal de tachas que te encandilaban con solo mirarlos.  Por suerte y gracias a fluído ingles, no me fué para nada dificil ingresar al lobby, lo que ciertamente me sorprendió sobremanera. Quizás el aspecto, quizás los modales, ó vaya uno a saber que designio divino, pero lo cierto es que casi de la nada, estábamos adentro. Fuimos a una especie de patio interno donde una tremenda piscina nos ofrecía sus bondades como para hacer uso y abuso, pero haber claudicado ante sus aguas cristalinas hubiera sido ponernos en evidencia, así que elegimos de ahí en adelante, optar por un bajísimo perfil.
Estabamos sentados en un rincon, tratando de pasar inadvertidos, cuando sentimos la misma sensación que cualquier creyente si ante su integridad apareciera el mismísmo Jesus. Subitamente, una cantidad de guardias de seguridad abren camino, a lo que intuíamos que no era un mero mortal quién se aproximaba. De la nada misma, detrás de esa nariz maltrecha y con una sonrisa que demostraba placer Nicko Mc Brian agitaba su mano saludando a la atiborrada manada metalera que en ese momento acometía contra las puertas del hotel vitoreando a la banda. Mientras tanto nosotros no salíamos del asombro y con tan solo mirarnos, sabíamos que esto no podía terminar ahí. Con la elegancia de un equipo inglés ingresando a Wembley a jugar una final, el resto de la banda, salió por la misma puerta, en correctísima fila india, encabezada por Dave Murray  y detrás suyo el resto del verdadero dream team, Steve Harris, Adrian Smith y la estrella del equipo, el mismísimo Bruce Dickinson. El paso de Iron Maiden a escasos metros (no más de cinco) nuestro, es algo que jamás olvidaré. Todavía no los había visto en escena, pero esos diez ó quince segundos hasta que desaparecieron por otra puerta del hotel, habían pagado con creces mi viaje. Sencillamente estaban ahí, eran reales, y por un momento recordé las incontables noches de video bares, donde ver Run To The Hills, The Trooper, ó alguna gema de la era Di Anno, eran nuestra única posibilidad de llegar a la Doncella. Créanme que costó reponerse, porque si bien era lo que queríamos, la sensación del momento fué simplemente irrepetible, aún sin saber lo que los días subsiguientes habrían de depararnos en ese mismo lugar. Y tal es así que apenas un par de minutos mas tarde Brian May estaba sentado con algún allegado en una de las mesas que rodeaban la pileta. Sí, el guitarrista de Queen, un referente de mi adolescencia departía de excelente humor a tan solo unos pasos de distancia de nuestra, en ese momento, gelida integridad. Hoy, a la distancia, me cuesta creer no haberme acercado al enrulado violero por una foto ó un simple autógrafo. Seguramente Harris y los suyos se habrían encaminado, quizás a una prueba de sonido, ó alguna entrevista aquella tarde /noche.
Aún sin poder reponernos, decidimos recorrer el lugar intentado demostrar que lo vivido era absolutamente rutinario para nosotros, y a pesar del paso lento, delicado, casi cansino, nuestros corazones latían cual maratonista a metros de la medalla dorada.
Con la misma impunidad que habíamos entrado, nos despedimos de un gigante que hacía las veces de botones y ganamos la Avenida Atlántica, con la emoción a cuestas y en búsqueda de una cerveza que nos volviera a la realidad. No habíamos hecho 50 metros, que un enorme bullicio nos obligó a volver sobre nuestros pasos, pensando que algún paladín del metal había emergido del hotel. Nada nos costó darnos cuenta que no eran justamente reverencias, sino una colección de abucheos, burlas y escupitajos destinados a The B 52´s, quienes en ese mismo instante salían del Copacabana. Obviamente estaba allí por ser parte de la grilla de bandas partícipes del festival.
Demás está decir que esa noche nos costó conciliar el sueño, sin saber que en un par de días las emociones nos cambiarían para siempre.
Mientras tanto seguíamos recorriendo la cuidad dentro de las posibilidades y en una tarde de lluvia nos metimos en un Shooping que tenía una disquería dedicada al metal. No hace falta decir que dicho lugar era el equivalente del Vaticano para cualquier sacerdote. Creo que fué la primera vez que tuvimos en nuestras manos vinillos de Metallica, Venom, Mercyful Fate, por citar bandas que en Argentina, en aquellos días comenzaban a tener aceptación. Tremenda envidia sentíamos al ver editados en nuestro vecino país, las colecciones completas de Saxon, Judas, ó Maiden, con un muy buen nivel de presentacion, tanto gráfica como sonora. El primer disco que compré fue Speak Of The Devil de nuestro benemérito Ozzy Osbourne. También fuí por el disco debut de Wasp, que tenía un, al menos en ese momento, increíble sobre interno. Lo bueno de esa disquería eran las cabinas donde, después de pedir el disco al vendedor, podías pasar un buen rato escuchandolo, más allá que lo compres ó no. Tengo en la retina que estábamos sorprendidos con el primer disco de Ratt, al que gastamos una tarde, de tanto escucharlo. Antes de regresar volví un par de veces por más música, y  terminé regresando con la nada despreciable cantidad de 17 discos, sin saber si los mismos terminarían en la frontera, antes de cruzar a nuestro suelo.
Todavìa quedan muchas cosas interesantes por develar acerca de lo que sin duda fuè, el viaje de mi vida....Mientras tanto, sigan disfrutando....


Grilla completa del Festival Rock In Rìo de 1985


miércoles, 22 de febrero de 2012

Post Homenaje a Mark Reale (Riot) - (1955 - 2012)

Después de unos plácidos días de vacaciones y playa con mi familia, regresé dispuesto a darle más tiempo al blog y postear con mayor asiduidad. Lamentablemente visitando sitios colegas, me encontré con la primera mala noticia de este naciente 2012.
A los 56 años, el Miércoles 25 de Enero, falleció Mark Reale, guitarrista, fundador de Riot, banda que viene luchando por el metal desde 1975, y con    una vasta discografía a lo largo de su historia. Nativo de Brooklin, Mark, como tantos otros, creciò escuchando a Los Beatles, Deep Purple, Eric Clapton, y Edgar Winter, quienes en sus inicios, fueron sus influencias màs importantes.

ROCK CITY (1977)
En 1977,  Riot edita su disco debut, Rock City, lo que le valió salir de gira, teloneando a AC/DC, y Molly Hatchet.  Dos años más tarde sale ve la luz Narita, un increíble disco de genuino hard rock, que incluso llegó a ser editado en la Argentina, allá por 1983.
En  1980 forman parte de la grilla del mítico Monsters Of Rock, en Castle Donington,  compartiendo cartel con Scorpions, Saxon, Judas Priest, April Wine, Touch y Rainbow, quienes cerraron el evento. Un álbum de carácter recopilatorio, con un tema de cada banda es publicado ese mismo año y Riot aparece con una excitante versión de Road Racing. Mientras tanto, Narita fué presentado en una gira británica,  donde fueron la apertura de Sammy Hagar.

NARITA (1979)

A pesar del éxito de la gira y la aceptación que Riot venía obteniendo, Capitol decide desprenderse de de la banda, y es Elektra quién lanza el inolvidable Fire Down Under, que a la larga se tranformaría en un clásico, no solo de la banda, sino del metal, transformándose en un album referencial del gènero. A pesar del éxito, y el futuro promisorio que se avecinaba, el cantante Guy Speranza, decide abandonar Riot a fines de 1981, lo que obliga a Reale a buscar un sustituto, para afrontar lo que venía. El elegido es Rhet Forrester, con un estilo totalmente distinto a su antecesor, el que queda demostrado en el EP, grabado en vivo en 1982, simplemente llamado Live. Ya con Forrester graban y editan Restless Breed, un disco que no tuvo el reconocimiento merecido. Al menos para quién suscribe dicha placa es un dignísimo sucesor de Fire Down Under, pero la crítica y el público, le dan la espalda, a pesar de contar con grandes canciones como Hard Lovin' Man, CIA, Showdown, Loanshark, ó el tema que bautiza el álbum. Es sin dudas, Restless Breed uno de esos discos de los 80 que no tuvieron la valoración merecida. De todas maneras tuvieron la chance de telonear a Whitesnake y Scorpions.
FIRE DOWN UNDER (1981)
Reale lejos de rendirse intenta, un año más tarde, recuperar terreno con la edición de Born In America. Sin embargo, lejos de remotar la situación, poco y nada pasa con el disco, que sin ser una gema, es una trabajo más que decente, y con temas de valía como el tremendo Heavy Metal Machine, la melódica You Burn In Me, Wings Of Fire, Gunfighter, ó Where Soldiers Rule. Para 1984, el guitarrista había resignado la posibilidad de continuar con Riot que sin pena ni gloria termina por disolverse luego de un tour donde acompañaron a Kiss y Vandenberg 

BORN IN AMERICA (1983)
Pasarían cuatro años hasta que en 1988, Mark decida relanzar su banda y con una nueva alineación que incluía al cantante Tony Moore, Don Van Stavern en bajo y el tremendo Bobby Jarzombek en batería.
RESTLESS BREED (1982)
Un contrato con CBS y con Sony Records para Japón, les brinda la oportunidad de editar uno de esos discos que marcaron una época. Así como Helloween y su saga  Keeper Of The Seven Keys son el germen inicial a la explosión del Power Metal. Riot, logra con Thundersteel  un reconocimiento como nunca antes. El disco no es ni más ni menos que una excelsa clase de heavy metal. Una mixtura del más genuino Hard Rock, con inedludibles señales de Power Metal, que no dá respiro alguno, y logra que la banda, a partir de ese momento sean venerados en Japón, como banda de élite, motivo por el cual regresarían periódicamente a la tierra del sol naciente, con cada edición en los años venideros. Los críticos elevaron el status del Thundersteel, a la categoría de clásico absoluto.


THUNDERSTEEL (1988)
La apertura con el tema título y la continuación con Fight Or Fall, demuestran que no estábamos ante un disco más, sinó algo absolute adelantado a su tiempo. Flight of The Warrior, ò Sign Of The Crimson Storm confirman la ecuaciòn y con Bloodstreets, tenemos una especie de medio tiempo con ribetes acústicos, pero plagado de melodía, Run For Your Life, en un principio pensé que era un nueva versión del tema homónimo incluído en Fire Down Under, pero no, Riot tienen la rareza, por llamarlo de alguna manera de tener el mismo título en dos canciones diferentes en su discografía, y el cierre de la placa con Buried Alive ( Tell Tale Heart ), basada en el cuento de Edgard Alan Poe, con una intro de casi dos minutos donde Reale habla con sus cuerdas, en un prodigio de melodía, sencillamente glorioso, y descollar en un final de casi nueve minutos del mejor metal de aquellos años. Sencillamente Thundersteel fué para la banda un vuelta con todos los honores.
Al año siguiente, 1989, sale un disco en vivo , titulado Riot Live, en el que aparecen algunas canciones del citado Monsters de 1980, y otras correspondientes a un show del Hammersmith Odeon de 1981, ya con Forrester a cargo de la voz. Un disco perdido dentro de tan vasta discografía, pero absolutamente recomendable, para poder recrear aquellos primeros años cuando Riot empezaba a asomar en el horizonte rockero. En el comienzo de la decada del 90, la banda redobla la apuesta con la edición de The Privilage Of Power, a mi juicio el mejor disco de su carrera. No solo porque mantiene el nivel del anterior, sino por arriesgarse a versionar un tema de Al Di Meola, y adentrarse en el gélido mundo del jazz rock, para cerrar la placa con  una interpretación sencillamente extraordinaria. Racing With The Devil On A Spanish Highway, es en cuanto a instrumentales, de lo mejor que yo haya escuchado jamás, donde la banda respeta el origen jazzero de la composición, pero le incoprora todo el sentimiento metalero, comandado por un fantástico Reale, pero quién se lleva las palmas aquí es Bobby Jarzombek, desde los parches. Descomunal. Y si este había sido el broche de oro, es esfuman los adjetivos para el resto del disco que abre con otra lección de power desde On Your Knees, sin dar respiro Metal Soldiers machaca para después bajar los decibeles con Runaway, una balada con un sutil solo de Reale, que sin descollar, acompaña de gran manera el contenido del disco.

THE PRIVILAGE OF POWER (1990)

The Privilage estaba destinado a innovar, y para tal fin recurren a Tower Of Power, mítica banda de vientos, con quienes logran en Killer, una verdadera gema con aires funky y donde Tony Moore con Joe Lynn Turner se sacan chispas. Black Leather A Glittering Steel, debió, en su momento, haber sido fruto de envidia de las bandas grandes que en los albores de la década, intentaban reencontrar el rumbo, y seguramente no estoy errado cuando pienso  que tanto esta canción como la portentosa Storming The Gates Of Hell, jamás desentonarían,en otra maravilla de la época como fué Painkiller. Hay tiempo para otro medio tiempo, Maryanne, que cumple correctamente su propósito, Little Miss Death, y su comienzo con la marcha nupcial, quizás sea lo más previsible del disco, pero de ninguna manera desentona. Como de costumbre, producidos por Steve Loeb, responsable de la mayoría de los trabajos de Riot, alcanza un soberbio trabajo, en este disco, producto de tantos años junto a Reale & compañía. Una vez más es la tierra del sol naciente es la que mejor recepciona el disco, de todas maneras, y a pesar de no haber sido precisamente un suceso comercial, sí acrecentó su reputación como una banda de culto dentro del genero. Así y todo jamás pudieron emerger de una teórica segunda línea.
Adentrados los 90, (1992) y en una especie de homenaje al país que tanto les había dado en los últimos años, editan Riot, Live In Japan, grabado en 1990 en Osaka y Tokio, y donde debute Pete Perez, en bajo, quién se incorpora a Riot, luego de la gira de presentación de  Privilage, en USA.

NIGHTBREAKER (1993)
Ya en el 93, Tony Moore deja la banda, siendo reemplazado por Mike Di Meo, además de estabilizar la inlclusón de Mike Flyntz como guitarrista. Establecidos editan Nigbreaker, disco que presenta cambios sustanciales ante sus predecesores tomando un rumbo más comercial, dentro de la vena Rainbow, con excelentes melodías, soberbios arreglos, pero menos fuerza y crudeza a la horade rockear. Sin embargo lejos de despreciar, Nightbreaker, nos regala pequeñas joyas como Soldier, Medicine Man, Magic Maker, la impecable recreación de el clásic púrpura, Burn, y una correcta A Wither Shde Of Pale, la legendaria balada de Procul Harum.

THE BRETHREN..(1995)

Dos años más tarde, en 1995, Reale decide encarar un álbum conceptual dedicado a la perdida cultura de los indios americanos. John Macalusso, reemplaza a Jarzombeck, quién sin embargo graba algunos tracks del disco. The Brethren Of The Long House es una mixtura de los discos anteriores, donde Glory Calling bien podía haber estado en Thundersteel, gracias a ese arranque power, y esas guitarras gemelas asesinas, mientras Ghost Dance, tiene toda la tónica empleada en Nightbreaker, Rolling Thunder es otro tema que quita el alineto gracias a sus intricados riffs, pero la perla de la placa es sin dudas el intrumental The Last Of Mohicans, que no es mas que una versión del tema principal de la banda de sonido, de la película homónima del año 1992, interpretada por el genial Daniel Day Lewis, en una cabalgata infernal de prodigiosas melodías, que apuntan a emocionar desde los acordes iniciales. Sencillamente excelso. Santa María y su evocación a una de las carabelas que llegaron a descubrirnos, Holy Land es Rainbow puro, en una especie de homenaje de Mark a su héroe de toda la vida: Ritchie Blackmore. En definitiva, otro paso hacia adelante, arriesgando, y saliendo airoso una vez más, a pesar que las ventas no eran las esperadas.

INISHMORE (1998)
Para el siguiente disco de 1998, regresa una pieza clave en el endamiaje de Riot. Bobby Jarzombeck, se hace cargo de los parches nuevamente. Mientras tanto Reale decide basar la temática del disco en una historia basada en los mitos y leyendas provenientes de Irlanda, y el track apertura, Black Water, nos mete en clima de inmediato. Sin embargo no estamos ante un gran album, quizás en cierta manera porque todo lo que Inishmore nos muestra, suena como la continuación de The Brethen.... El problema, al menos para mí, es que el potencial de Riot, daba para mucho más que una simple prolongación. Should I Run es una muestra cabal, sin que esto signifique que estamos ante algo malo. Ademá irman en Inishimore, siendo èstas las perlas absolutas de la placa. Acompañan Angel Eyes, Crying For The Dying, y The Man, para redonodear un correcto disco, pero sin la magia de alguno de sus antecesores. En el mismo 88, publican Shine On , disco en vivo, basado en las canciones de la segunda era de Riot, ó sea la década del 90, y apenas un par de track de vieja data, mienras tanto pergeniaban un nuevo trabajo.

SONS OF SOCIETY (1999)
Es en 1999 que con Sons Of Society, Riot parece despertar del letargo y nos entrega una serie de canciones tremendas, como para redondear una placa a la altura de las circunsancias. Bad Machine, la inmensa On The Wings Of Life,  la hermosa balada, Cover Me, la ganchera Twist Of Fate, ó la metalera The Law, son los puntos altos de un disco que en cierta manera recuperaba la escencia, más teniendo en cuenta la escacez de brillo que el metal nos estaba brindando por esos años. A pesar del buen pronóstco que que Sons Of Society, pasaron tres años para que Riot volviera a editar un nuevo disco, ya que Reale, decide unir fuerzas con el ex cantante de TNT, Tony Harnell, y el bajista de Danger Danger, Bruno Ravel,para formar Westworld, con quienes editaría cuatro discos  en los próximos tres años, y orientando el proyecto hacia un hard más accecible y con muchos puntos de contacto con el AOR. Westworld, (1999), Skin (2000), Cyberdreams (2002) y  el registro en vivo Live In The Flesh (2001), son el legado de una banda muy respetable dentro del genero y que, en especial en Japón, como no podìa ser de otra manera, son una especie de objeto de culto.
Sin Jarzombeck en los parches, reemplazado por el ex Rainbow, Black Sabbath, Doro, Quiet Riot, Blue Oyster Cult, entre otros, Bobby Rondinelli, Mark desempolva su banda madre y Through The Storm, está en la calle en Agosto del 2002.

THROUGH THE STORM (2002)
Lejos de reafirmar los buenos pronósticos, este termina siendo un disco de transición, siendo uno de los discos menos considerados en la discografía de la banda, en el que además deciden incluir dos covers absolutamente olvidables como el insípido Only You Can Rock Me de UFO, y la versión instrumental de Here Comes The Sun de Los Beatles, que poco y nada sorprende, sobre todo teniendo en cuenta los buenos resultados de los discos anteriores que incluían otras versiones. En la balada Let It Show encontramos uno de los momentos más interesantes, más allá de lo previsible de la canción, al igual que la impecable Turn The Tables, con esas armonías de guitarra tan características de Reale.

ARMY OF ONE (2006)
Sin tiempo para desanimarse,  el año siguiente lo encuentra produciendo Army Of One, en cual incluye un nuevo cambio de baterista, siendo esta vez Frank Gilchrist, el encargado de los parches. Una vez listo el disco, Riot se encuentra sin sello para la edición y el mismo es publicado cuatro años más tarde en 2006. Army, en cierta manera vuelve a elevar el status de Riot, una vez más. Desde el tremendo track inicial, quizás de lo más pesado desde los días de Thundersteel, y sin dar respiro otras como Still Alive, el medio tiempo Helpin`Hand, Blinded, Shine, redondean un disco interesantìsimo. La lucha por la demora de la ediciòn de la placa, hace que al momento que la misma vea la luz, Di Meo ya no era parte de Riot, ya que se habìa marchado para formar Masterplan.
Los años subsiguientes fueron una lucha permanente de Reale contra  la enfermedad de Crohn que  es una enfermedad crónica de origen desconocido que tiene un componente autoinmune en la cual el sistema inmunitario del individuo ataca su propio intestino produciendo inflamación y por ende dolores sumamente intensos. De todas maneras, el año pasado, 2011, Mark vuelve a reclutar a sus viejos compañeros Tony Moore, Bobby Jarzombeck, Don Van Staver, y Mike Flyntz, para componer y grabar el que sería su último disco. Dadas las dificultades fìsicas de Mark, el propio Flyntz fuè quièn se hizo cargo de la mayorìa de las guitarras. Y la despedida no pudo haber sido mejor.

INMORTAL SOUL (2011)
Inmortal Soul nos devuelve intacta la magia de los dìas de Thundersteel y The Privilage Of Power. Hoy, la critica y el pùblico ha elegido al disco postumo de Riot como uno de los mejores lanzamientos del 2011, y no puedo menos que estar plenamente de acuerdo con la elecciòn.
Producido por Bruno Ravel, Inmortal nos regala lo mejor de un mùsico tan respetado como subetimado, que aùn con discos no tan buenos, siempre fuè fiel al hard rock y al metal, con una discografía donde no menos de cinco de sus placas son clàsicos absolutos del genero.
El pasado 25 de Enero y despuès de haber permanecido en un coma inducido durante dos semanas, su corazon dijo basta. El legado de màs de 35 años de buena mùsica es el mejor epitafio para un mùsico, que en vida, màs de una vez pasò desapercibido a pesar de su obra, pero que a partir de este momento serà una ausencia muy dificil de reemplazar.

Rhett Forrester (1956 - 1994)
Guy Speranza (1956-2003)
Lamentablemente Mark es el tercer integrante de la banda que nos deja tempranamente. 
En 1994, màs precisamente el 22 de Enero, el vocalista Rhett Forrester es asesinado por resistirse al robo de su auto. El crimen quedò impune y nadie jamàs fuè detenido como responsable del crimen. Anños màs tarde, el 8 de Noviembre de 2003, el cantante original, y partìcipe de los tres primeros discos, Guy Speranza, fallece, vìctima de un càncer de pàncreas.


Bobby Jarzombeck, Tony Moore, Don Van Stavern y Mark
Reale, en los dorados dìas de Thundersteel, 1988






Rick Ventura, Kip Lemming, Rhett Forrester ,
Sandy Slavin y Mark Reale. Line up de
Restess Breed y Born In America















Formaciòn original: Rick Ventura, Mark Reale, Jimmy Iommi, Guy
Speranza y Peter Bitelli





Pòstuma formaciòn, con la cual grabaron el inolvidable Inmortal Soul
Tony Moore, Don Van Stavern, Mark Reale, Mike Flyntz y Bobby Jarzombek

                                                                                                                                                                                   

                       El clàsico Swords And Tequila, en vivo, 1981
            

                                                                     

Racing With The Devil On A Spanish Highway


              Restless Breed, con Rhett Forrester, de su  cuarto disco, 1982

lunes, 16 de enero de 2012

Rock In Rio 1985 - La Experiencia De Mi Vida - -

Rudolph Schenker y un servidor,
Enero 1985 - Hotel Copacabana
Palace, Río De Janeiro.
A casi 26 años de la más fantástica experiencia, en cuanto a lo que de música se trata, trato de expresar lo que aún siento acerca de aquel mes inolvidable y que marcó mi vida para siempre.
En los albores de los 80, quienes amamos el metal tan solo podíamos soñar ver a nuestros héroes tocando ahí para nosotros, y mucho más en Argentina, más allá de la fugaz sorpresa que significó la llegada de Van Halen en 1983 y las visitas de los míticos Barón Rojo en 1983 y 1984. Por entonces, pocos podían acceder a la televisión por cable, y en consecuencia, muchísimo menos a los videos de la época. El único consuelo pasaba por los video bares, que estaban en su mejor momento, y eran el único lugar donde podíamos acceder a las imágenes de nuestras bandas favoritas. 
Fué entonces allá  por Junio/Julio de 1984, cuando, vaya a saber uno como, nos enteramos lo que seis meses mas tarde ocurriría en Rio de Janeiro y con Sergio, un amigo y compañero en la travesía del metal desde 1981, decidimos que no podíamos dejar pasar la oportunidad de estar, de ver, de sentir, esa sensación que significaría tener ante nuestros ojos a Iron Maiden, Scorpions, Ozzy Osbourne, Ac/Dc, y Def Leppard, quienes se bajaron de la grilla a último momento por el accidente que le costara el brazo a Rick Allen. La nada despreciable opción de Whitesnake serían los reemplazantes de los chicos de Shieffeld.
Plena primavera (?) alfonsinista, temores con el dolar, inflación, incertidumbre laboral, nada de eso habria de pararnos hasta hacer realidad nuestro sueño más importante. Todavía tengo presente la imagen de ir a comprar cruzeiros en forma casi desmdedida con la incertidumbre de nos saber que pasaría al día siguiente.
Fueron casi cinco meses de un ahorro forzoso y placentero. Fueron días de privaciones adolecentes, con un único objetivo...Rio de Janeiro.
El Viernes 4 de Enero de 1985, cerca de las 21.00 hs, partimos junto a Sergio, y tres chicos más (que conocí en ese momento), rumbo a Foz De Iguazú, donde una vez que pasaramos la frontera, deberíamos procurar por pasajes en busca del destino final. Arribamos a dicha ciudad tipo 7.30 de la mañana, sin ninguna certeza acerca de dichos pasajes. Después de recorrer toda la terminal, sólo podíamos obtener tickets para San Pablo, a las 18.30 con todo lo que eso implicaba, así que no nos quedó otra que hacer el aguante, comprar esos pasajes e imaginar que una vez en San Pablo, la suerte cambiaría. No hace falta explicar lo tedioso de la espera, que intentamos matar con música, cartas, charlas, caminatas por los alredores de la estación, en busca de la nada misma. Fué entonces cuando el primer golpe de suerte nos sacudió...Alguien nos avisó que había un micro Directo a Rio!!!!!!!!. Casi desesperados fuimos a deshacernos de los pasajes a San Pablo y con la diosa fortuna de nuestra parte, pudimos conseguir los tan ansiados boletos a Río. Fueron aproximadamente 36 horas de una viaje marcado por la ansiedad, el nerviosimo y por momentos el miedo ya que en medio de la noche una tormenta de viento y agua azotó el bus, en momentos en los que estabamos por los intrincados caminos de las montañas brasileras. Si mal no recuerdo en las primeras horas del Lunes 7, pisamos suelo carioca, con la sensación que parte de la misión cumplida. Podía seguir graficando en este relato las miles de visicitudes vividas en tierras brasileras, pero lo que me ocupa en este momento y quiero compartir tiene que ver específicamente con el Festival. Una vez instalados en el departamento, así como estábamos salimos a la búsqueda de las entradas al paraíso. Curiosamente se vendían en un Banco y lo que nos dieron no fué más que una especie de chequera donde constaban las dos fechas a las que iríamos, sin ni siquiera el nombre de las bandas que veríamos.
El festival abarcaba un abanico musical importante, desde Rod Stewart, Yes, The B-52´s - James Taylor, Nina Hagen, entre otros mechados con artistas locales de la talla de Erasmo Carlos, Pepeu Gomes, Baby Consuelo, Ney Matogroso , unos cuasi adolescentes Paralamas y otros. Nosotros teníamos más que claro lo que queríamos ver.
Las fechas de la gloria eran el 11 y el 19 de Enero. El primero, tenia además la particularidad de ser el día en el cual se abría el Festival.
11 de Enero de 1985, fecha bisagra en mi vida, por muchos sentidos. Era, evidentemente, mi primera vez fuera del país, y más allá de que se trataban de vacaciones, en la excitante Río De Janeiro, era evidente que el motivo por el cual estaba yo allí, haría implosión ese Viernes 11.
Llegar a lo que en aquél momento se llamaba Rockódromo, ubicado en Barra De Tijuca, fué relativamente sencillo, ya que para lograr una buena ubicación, estabamos allí, desde las 11 de la mañana. Sol, calor, humedad, impaciencia, más el permanente olor a porro, hacía que la tarde se estirara hasta algo parecido a la eternidad. Para peor, después de las 15 hs. ya era imposible desplazarse demasiado, por lo tanto, las provisiones tanto de comida, como de bebida, en cualquiera de sus formas, eran cada vez más inalcanzables.
Eran cerca de las 18 hs, cuando alguien que después de tantos años no tengo bien claro quién era, presentó a quién abriría el fesival esa tarde, el artista local Ney Matogrosso. A esa altura, ya era imposible la subsistencia dentro de esa amalgama humana que se balanceaba constantemente, y para nosotros todavía faltaba lo peor. El show de Matogrosso duró una eternidad...una hora!. Era obvio que nosotros no habíamos estado ahorrando durante meses precisamente para verlo a él, y muchísimo menos para quienes siguieron en la grilla: Erasmo Carlos,  quién extrañamente fué abucheado desde un primer momento, y digo extrañamente, porque los brasileños es un público extremadamente nacionalista y más allá de no compartir, quizás el genero musical del artista suele se respetuoso. Este no fué el caso. Tras cartón llegó el turno de Baby Consuelo  y  Pepeu Gomes , matrimonio por aquellos días, y con la dama en cuestión portando un embarazo más que prominente, presentando un show, absolutamente olvidable, al menos para quién suscribe,a  pesar de que a la hora de lo que, en aquellos días era un èxito en tierras cariocas, Masculino, Feminino , logró sacudir en parte a los locales.
Demás está decir que con casi 10 horas de espera, más lo que significaba para nosotros estar ahí, en ese momento, el cansancio, todavía no hacía mella, quizás gracias a la excitación por lo que vendría en un rato.
Serían cerca de las 21.00, cuando las luces se apagaron, y subitamente, desde la oscuridad la inconfundible voz de David Coverdale, nos preguntaba.." Are you reaaadyyyyyyyyyyyyyyyy???? y ante la obvia respuesta arrancaron con Walking In The Shadows Of The Blues. El sueño estaba tomando forma. Una leyenda como Coverdale, a escasos 30 metros de este humilde servidor, y la muchedumbre que nos apretujaba, dandole forma a lo que era ni más ni menos que el paraíso.
La serpiente estaba en proceso de cambio, ya que Micky Moody  y Bernie Mardsen se habían marchado en busqueda de otros horizontes, lo que determinó que la movida del cantante, haya sido simplemnte fantástica al reclutar a John Sykes para hacerse cargo de la guitarra.  Manteniedo la base con Neil Murray y Cozy Powell, no hizo sino potenciar a la banda que en los próximos cinco años,  subiría definitivamente a la elite del genero, para tornarse en un referente absoluto. Un cambio de imagen y sonido sustancial en el que el ex Thin. Lizzy, es la piedra fundamental. Y hoy, personalmente, sigo sosteniendo que esta formación que presentó en Brasil, es la mejor que haya tenido Whitesnake jamás.
Entretanto y bajo un calor sofocante, se sucedían los clásicos uno tras otro, en una performance sencillamente inolvidable. Hoy, tengo en  mi retina, la versión de Crying In The Rain, con un Sykes, pletórico, y la gente vociferando  Ain´t No Love In The Heart Of The City. Slide It In,  Guilty Of Love, Love Ain´t No Stranger, cautivada por un Coverdale, que a esa altura tenía a una audiencia estimada en 250.000 personas en el bolsillo. Ocho días más tarde, la serpiente repetiría la hazaña de ser quizás, luego de Iron Maiden, la banda metalera de mayor aceptación  del festival.  Llegaron en silencio, teniendo en cuenta que debían reemplazar a Def Leppard, y se fueron con toda la gloria, el respeto y la admiración de todos.
Costó recuperarse, pero tampoco había demasiado tiempo para relajarse. La causa, el motivo, el fundamento por el que estaba allí, en minutos me daría la razón, a pesar de las ya casi 12 horas de forzada ayuna.
Otra vez el campo a oscuras, y la sensación de que un caza inglés volaba casi rozando nuestra humanidad, entonces Winston Churchil como preámbulo de Aces High, con su intro a oscuras, para que un alud de luces y sonido ,  es una especie de divina revelación, me demuestren que los sueños pueden hacerse realidad. Con Harris y su despliege escenico, con Murray y Smith desplegando la melodía tan característica de la doncella, la firmeza de Nico en los parches, y el pequeño gigante, Bruce Dickinson, en el que a mi criterio fué sin dudas el mejor momento de su carrera, en todo sentido, avasallandonos desde cada rincón del escenario y desde lo más punzante de sus notas. Era un sueño infinito, porque todavía seguía sin entender lo que veía, que Bruce nos dice que faltaban Two Minutes To Midnight. Y sin darnos respiro....The Trooper!!!!!!!!!!!!. Habían pasado apenas 10 minutos de show. El mundo podía explotar en ese momento y truncar mi vida, pero me hubiera ido feliz. Dickinson revoleando la bandera inglesa, el mítico riff de las guitarras gemelas, y la cabagata inconfundible, fueron la causa por la cual por primera vez mis ojos se llenaran de lagrimas, fué sin duda EL momento del Festival para mi. Estaba a 50 metros de mis ídolos, mis referentes, y oyendo la música que me marcaría de por vida. Decir que fué el show de mi vida y lo será hasta que Dios disponga de mí es ser redundante. Con esto quiero decir que en los años siguientes muchos otros sueños, en cuanto música, también se concretarían, pero ninguno como este. Iron Maiden en el cenit de su carrera, a casi 2700 kms de casa, es algo sencillamente irrepetible. La banda cursaba el quinto mes de una maratónica gira en la cual presentaban Powerslave, y llegaban a Brasil, como las estrellas absolutas del evento, casta que solo podría ser empardada por Queen, quienes estaban tratando de volver a recuperar la grandeza perdida. Así y todo, ni en su momento, ni hoy en día, quedan dudas de quienes se robaron el protagonismo del festival más imprtante de  la historia. La epica Rime Of The Ancient Mariner, y Powerslave, cerraron la primera parte del show antes de la andanada definitiva de clásicos que todos esperábamos, The Number Of The Beast, Halloweed By Thy Name y Iron Maiden con los que se despidieron antes de regresar con los bises, a saber, Run To The Hills, Running Free, y Sanctuary. La apoteosis había llegado a su fin casi sin darnos cuenta. Pero es lógico, las cosas buenas nunca duran demasiado.
Bañados en sudor, y casi sin posibilidades de movernos después de semejante experiencia, dejamos que los restos de quienes nos rodeaban, empezaran a disolverse y nos dejara un espacio medianamente comodo como para empezar a valernos por nosotros mismos. Volvieron las luces, y por consiguiente la realidad. A  trescientos metros el oasis de un puesto de gaseosas era nuestro próximo objetivo, que dada como estaban las cosas tampoco fué una tarea sencilla de lograr. Mientras esperabamos, mi amigo Sergio y yo, nos mirabamos sin entender todavía demasiado lo que habíamos vivido. Quizás no hacía falta. Tanta la tensión, la adrenalina, que una vez que nos alejamos del puesto de privilegio en el cual habíamos estado, decidimos tirarnos a descansar en un suelo, sucio, embarrado, pero que para nosotros no era sino el mejor colchón king size en el que jamás había dormido.
El cierre de la noche estaría a cargo de Queen,  que extrañamente estaba tardando demasiado en salir a escena. Cuenta la leyenda, que el mismísimo Freddie Mercury fué quién demoró el show de su banda, debido a la tensión que había después que Maiden brindara semejante espectáculo.
Fué entonces, cuando casi sin darnos cuenta, ya estábamos en busca del colectivo que nos llevara de regreso a casa. Sí...estábamos dejando de lado a Queen. Después nos enteramos que Brian May y los suyos salieron a tocar dos horas después que Iron Maiden. Sí, no tendríamos otra oportunidad de verlos. Me queda el consuelo de haber estado en Vélez, cuatro años antes, cuando llegaron a presentar The Game. Con el tiempo sentí cierto arrepentimiento por no haberme quedado, pero esa noche sentí que estaba haciendo lo correcto, porque lo que había ido a buscar , lo había obtenido con creces.
Después de un larguísimo viaje de vuelta, llegamos exhaustos, ya entrada la madrugada. Apenas si intentamos comer algo. Sólo nos importaba dormir, el sueño, estaba cumplido.
La segunda parte tendrà las experiencias vividas en el Hotel Coopacabana Palace, donde pude estar mano a mano con mi ídolos, y la reseña del inolvidable Sàbado 19 de Enero, la que fuè La Noche del Metal, con Whitesnake, Scorpions, Ozzy Osbourne y AC/DC.



                  
                          Cryin In The Rain, uno de los momentos
                            culminantes del show de Whitesnake

                                                                      
                    Iron Maiden, The Trooper. EL momento del Festival
                            y una bisagra en mi historia con el Metal.


Folleto original con el plano del campo
donde se realizó Rock In Rìo en 1985