lunes, 5 de marzo de 2012

A 26 Años de Rock In Rio - La Experiencia De Mi Vida - Parte 2 -

Tal cual había prometido en la primera entrega, he aquí la segunda parte de aquella peripecia inolvidable que en el pasado mes de Enero cumplío 26 años.
Los días posteriores a la épica noche del 11 de Enero, transcurrieron acorde a un período de vacaciones entre amigos, con todo lo bueno y lo malo ( bah...hay algo malo, cuando estás en un país como Brasil, en semejantes circunstancias?) que esto implica.
Recuerdo, como un detalle pintoresco, el haber enviado una postal a mi familia, con una breve descripción de lo vivido en esos días, que llegó a casa, casi una semana después que yo arribara a Buenos Aires. Sin dudas una clara  de la vida pre internet...
En cuanto al tiempo, hasta donde recuerdo, no acompañó lo esperado, pero visto  a la distancia no importaba demasiado, sobre todo cuando nos pasabamos gran parte del día, en la puerta de Copacabana Palace, a la espera de nuestros héroes.
Pocas cosas en la vida habré de lamentarme, como el no haber tenido una camara de fotos acorde al momento y el luga ya que, sobraron momentos y anécdotas para inmortalizar, y tan solo un par de ellos pudieron ser registrados los cuales son los que se exponen en  esos posteos.
Apenas un par de días antes de aquella história primera fecha, con Sergio, mi compañero en la travesía del metal, sabíamos que estábamos ante una oportunidad única, y decidimos pergeniar un plan como para poder ingresar al hotel, cual si fueramos turistas. La primera diferencia la marcamos, al acudir al Copacabana, discretamente vestidos, lease por esto: musculosas, joggings,  sandalias, todo lo contrario al ejército metalero que purgaba por acercarse a nuestros ídolos, enfundados en cuero, botas, muñequeras y un arsenal de tachas que te encandilaban con solo mirarlos.  Por suerte y gracias a fluído ingles, no me fué para nada dificil ingresar al lobby, lo que ciertamente me sorprendió sobremanera. Quizás el aspecto, quizás los modales, ó vaya uno a saber que designio divino, pero lo cierto es que casi de la nada, estábamos adentro. Fuimos a una especie de patio interno donde una tremenda piscina nos ofrecía sus bondades como para hacer uso y abuso, pero haber claudicado ante sus aguas cristalinas hubiera sido ponernos en evidencia, así que elegimos de ahí en adelante, optar por un bajísimo perfil.
Estabamos sentados en un rincon, tratando de pasar inadvertidos, cuando sentimos la misma sensación que cualquier creyente si ante su integridad apareciera el mismísmo Jesus. Subitamente, una cantidad de guardias de seguridad abren camino, a lo que intuíamos que no era un mero mortal quién se aproximaba. De la nada misma, detrás de esa nariz maltrecha y con una sonrisa que demostraba placer Nicko Mc Brian agitaba su mano saludando a la atiborrada manada metalera que en ese momento acometía contra las puertas del hotel vitoreando a la banda. Mientras tanto nosotros no salíamos del asombro y con tan solo mirarnos, sabíamos que esto no podía terminar ahí. Con la elegancia de un equipo inglés ingresando a Wembley a jugar una final, el resto de la banda, salió por la misma puerta, en correctísima fila india, encabezada por Dave Murray  y detrás suyo el resto del verdadero dream team, Steve Harris, Adrian Smith y la estrella del equipo, el mismísimo Bruce Dickinson. El paso de Iron Maiden a escasos metros (no más de cinco) nuestro, es algo que jamás olvidaré. Todavía no los había visto en escena, pero esos diez ó quince segundos hasta que desaparecieron por otra puerta del hotel, habían pagado con creces mi viaje. Sencillamente estaban ahí, eran reales, y por un momento recordé las incontables noches de video bares, donde ver Run To The Hills, The Trooper, ó alguna gema de la era Di Anno, eran nuestra única posibilidad de llegar a la Doncella. Créanme que costó reponerse, porque si bien era lo que queríamos, la sensación del momento fué simplemente irrepetible, aún sin saber lo que los días subsiguientes habrían de depararnos en ese mismo lugar. Y tal es así que apenas un par de minutos mas tarde Brian May estaba sentado con algún allegado en una de las mesas que rodeaban la pileta. Sí, el guitarrista de Queen, un referente de mi adolescencia departía de excelente humor a tan solo unos pasos de distancia de nuestra, en ese momento, gelida integridad. Hoy, a la distancia, me cuesta creer no haberme acercado al enrulado violero por una foto ó un simple autógrafo. Seguramente Harris y los suyos se habrían encaminado, quizás a una prueba de sonido, ó alguna entrevista aquella tarde /noche.
Aún sin poder reponernos, decidimos recorrer el lugar intentado demostrar que lo vivido era absolutamente rutinario para nosotros, y a pesar del paso lento, delicado, casi cansino, nuestros corazones latían cual maratonista a metros de la medalla dorada.
Con la misma impunidad que habíamos entrado, nos despedimos de un gigante que hacía las veces de botones y ganamos la Avenida Atlántica, con la emoción a cuestas y en búsqueda de una cerveza que nos volviera a la realidad. No habíamos hecho 50 metros, que un enorme bullicio nos obligó a volver sobre nuestros pasos, pensando que algún paladín del metal había emergido del hotel. Nada nos costó darnos cuenta que no eran justamente reverencias, sino una colección de abucheos, burlas y escupitajos destinados a The B 52´s, quienes en ese mismo instante salían del Copacabana. Obviamente estaba allí por ser parte de la grilla de bandas partícipes del festival.
Demás está decir que esa noche nos costó conciliar el sueño, sin saber que en un par de días las emociones nos cambiarían para siempre.
Mientras tanto seguíamos recorriendo la cuidad dentro de las posibilidades y en una tarde de lluvia nos metimos en un Shooping que tenía una disquería dedicada al metal. No hace falta decir que dicho lugar era el equivalente del Vaticano para cualquier sacerdote. Creo que fué la primera vez que tuvimos en nuestras manos vinillos de Metallica, Venom, Mercyful Fate, por citar bandas que en Argentina, en aquellos días comenzaban a tener aceptación. Tremenda envidia sentíamos al ver editados en nuestro vecino país, las colecciones completas de Saxon, Judas, ó Maiden, con un muy buen nivel de presentacion, tanto gráfica como sonora. El primer disco que compré fue Speak Of The Devil de nuestro benemérito Ozzy Osbourne. También fuí por el disco debut de Wasp, que tenía un, al menos en ese momento, increíble sobre interno. Lo bueno de esa disquería eran las cabinas donde, después de pedir el disco al vendedor, podías pasar un buen rato escuchandolo, más allá que lo compres ó no. Tengo en la retina que estábamos sorprendidos con el primer disco de Ratt, al que gastamos una tarde, de tanto escucharlo. Antes de regresar volví un par de veces por más música, y  terminé regresando con la nada despreciable cantidad de 17 discos, sin saber si los mismos terminarían en la frontera, antes de cruzar a nuestro suelo.
Todavìa quedan muchas cosas interesantes por develar acerca de lo que sin duda fuè, el viaje de mi vida....Mientras tanto, sigan disfrutando....


Grilla completa del Festival Rock In Rìo de 1985


3 comentarios:

  1. Felicitaciones por todo. Por haber podido lograr un sueño con y por la musica, por haberlo vivido tan magicamente y por compartirlo por los que, generacionalmente hablando, no pudimos sentirlo en ese momento.

    Viendo las fechas, se pueden encontrar gemas, perlas y hasta cosas extrañas. La fecha del 16, donde arrancaban Os Paralamas, cerraba Rod Stewart pero antes Ozzy (con Randy?).

    Aplausos y un gran saludo!

    (Vallejos del forito)

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    1. Gracias amigo.
      En aquella época ya estaba Jake E. Lee con Ozzy, de haber estado Randy, hubiera superado cualquier sueño previo.
      Abrazo!

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  2. Jake E. Lee, excelente pero no reconocido violero a los niveles q se merecia. No llega al desconocimiento de Brad Gillis (q igual no hizo casi nada con Ozzy solo una gira y el disco en vivo) pero aun y a pesar de haber estado con Dio (Q.E.P.D. LA voz del metal), Ratt y otros lados, uno pregunta a la media de oyentes y te dicen Randy y Zakk. Ozzy siempre tuvo buen ojo para los violeros, ahora con Gus G. tomo la determinacion correcta, un animalito (al cual sigo de Firewind, banda q me encanta).

    Y tenes razon, creo q de haber estado Randy en el RIR, vos (asi como cualquiera q estuvo ahi) hubieses dejado de soñar siquiera xq hubieses visto algo sin igual.

    Abrazo Ale, gran blog y a la espera de un nuevo post!

    (Vallejos del forito)

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